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19Aug/130

En qué consiste la cloración salina

Aquellos que tengan una piscina o sean encargados del mantenimiento de superficies acuáticas ya sabrán lo que significa el término “cloración salina” y los beneficios que proporciona. La cloración salina es un método de depuración de agua para piscinas y otras superficies capaz de dotar al agua de una limpieza impecable. Pero, ¿en qué consiste exactamente la cloración salina?

La cloración salina difiere del resto de métodos de limpieza para piscinas en las sustancias empleadas. En la cloración salina se usa únicamente sal, no se utiliza ninguna sustancia química ni perjudicial para el medio ambiente o nuestra salud. Pero, ¿cómo se consigue ese poder limpiador de la sal? Mediante la electrólisis.

Los secretos de la electrólisis salina

La cloración salina es un proceso que comienza al añadir sal al agua de la piscina (alrededor de 5 gramos por litro). Al depurarse, esta agua pasa por las tuberías y entra en contacto con unos electrodos, produciéndose de esta manera la electrólisis.

Con la electrólisis la sal, o cloruro sódico, se convierte en hipoclorito sódico, un potente desinfectante que actúa contra bacterias, hongos y algas. Cuando el hipoclorito sódico ha hecho su trabajo vuelve a convertirse en sal, manteniendo siempre equilibrada y limpia el agua de nuestra piscina.

De esta manera, al convertirse en sal nuestra piscina ya está lista para volver a empezar del ciclo de limpieza. Lo único que habrá que hacer son reposiciones periódicas ya que siempre se producen pequeñas pérdidas en los niveles de sal tras limpiar el filtro. Para el mantenimiento solo es necesario asegurarse de que los niveles están equilibrados y que el pH de la piscina es correcto, lo cual se puede hacer con un simple controlador automático de pH.

En definitiva, lo que se realiza es la conversión de la sal en cloro mediante la introducción de pequeñas cargas eléctricas en el agua. Casi se podría considerar una manera artesanal, casi alquimista de conseguir el poder limpiador de cloro líquido y muy superior al de la lejía. Con la ventaja además de que, una vez realizada la instalación, le coste de mantenimiento es casi nulo ya que el circuito se repite como un bucle constantemente.

Esta es básicamente la manera en que funciona la cloración salina, el método más eficiente y ecológico para la limpieza de piscinas.