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18Nov/150

Blended learning: ¿cómo digitalizar la formación presencial?

Si bien tenemos completamente asumida la presencia de las herramientas digitales en muchos ámbitos, su aplicación en la formación presencial (la que se realiza en un aula física, por oposición a la formación a distancia o e-learning) todavía se encuentra limitada al uso de las presentaciones Power Point. Sin embargo, las posibilidades de aplicar la digitalización a la formación presencial son mucho más amplias. Quizás los formadores no han encontrado una motivación suficiente para adoptar este tipo de soluciones, un interés que no puede ser otro que el beneficio pedagógico.

 

LCMS, ¿qué puede aportar a la formación presencial?

Aquellos que ya estén familiarizados con los términos utilizados en el campo del e-learning, sabrán que un LCMS (learning content management system) es la herramienta utilizada para crear y gestionar las formaciones a distancia pero, ¿sabemos qué puede aportarnos un LCMS en las formaciones presenciales? ¿Qué herramientas pueden ayudar a los formadores en la dinamización de sus formaciones dentro de un aula? Veamos algunas de las funcionalidades incluidas en los LCMS que pueden ser útiles en las formaciones presenciales.

Planificación interactiva del curso: permite al formador la preparación en formato digital de la totalidad del desarrollo de sus jornadas de formación (sean presenciales o en línea) en un mismo soporte. Segmentada en capítulos y partes, la planificación le va a permitir organizar claramente el discurso y vincular los documentos que quiera presentar: Power Points, pero también vídeos o juegos pedagógicos. Sin ningún lugar a dudas, esta planificación le va a permitir estipular la duración deseada para cada parte, gestionar las pausas y facilitará la reorganización si se sobrepasa el tiempo previsto.

Juego pedagógico: Los juegos pedagógicos tienen como objetivo la participación activa de los alumnos. En el inicio de una sesión, por ejemplo, puede utilizarse para romper el hielo entre los participantes que pueden presentarse al auditorio de forma distendida. Durante la sesión, puede favorecer la implicación de los alumnos con una aproximación lúdica a la materia (concurso entre grupos, juegos de suerte, etc)

Guías pedagógicas: digitalizar también la formación presencial permite crear guías pedagógicas que pueden convertirse en verdaderas biblias de información para el formador puesto que permiten añadir las indicaciones necesarias para el buen desarrollo de las sesiones. Si se comparten con el conjunto de los equipos de formación, estas guías permiten unificar el discurso y las informaciones que se transmiten al conjunto de la organización.

Blended learning, un primer paso

Concebidas expresamente para la formación a distancia, estas funcionalidades digitales presentes en los LCMS nos permiten aplicar las buenas prácticas del e-learning también en la formación presencial (captación de la atención del auditorio, segmentación de las sesiones, etc.).

Dentro del cambio cultural que supone en una organización la introducción del e-learning, la digitalización de la formación presencial puede ser un excelente primer paso dentro de una empresa que quiere dar un salto hacia el blended learning y combinar la formación presencial con la e-learning. Este primer paso permite a los formadores adoptar poco a poco la modalidad blended learning y empezar a beneficiarse de sus ventajas sin necesidad de afrontar cambios traumáticos.

Aprender a explotar al 100% las posibilidades del e-learning implica un gran cambio dentro de los servicios de formación. La aproximación a través de la digitalización puede resultar más amable que desde el punto de vista de la ruptura con el enfoque pedagógico hasta el momento. Empezar por el blended learning, introduciendo algunos elementos o soportes digitales dentro de la planificación de las sesiones presenciales de una forma consciente y estructurada, será sin duda la forma más sencilla de conseguir que un servicio de formación totalmente profano de los primeros pasos en el terreno del e-learning.

 

 

16Apr/150

Implementar una política de digital learning

Cuando los formadores están de acuerdo en que el alumno debe estar en el centro del sistema de formación, queda claro también que sin los materiales y las herramientas necesarias van a surgir problemas. Para desarrollar un programa de formación informal centrada en el alumno, primero va a ser necesario construir un marco basado en herramientas formales. Una vez la empresa es consciente de que los materiales son vitales para su eficacia pedagógica y para el desarrollo de su capital humano, solo entonces comprende que necesita informatizar toda la cadena de valor, es decir, saltar al digital learning.

Las tres claves para integrar el digital learning

El primer paso para implementar una política de digital learning es la gestión de las herramientas pedagógicas. Para ello necesitaremos disponer de espacio suficiente para centralizar todas las herramientas de formación, ya sean de formación online o presencial, en un espacio donde estén indexadas para poder buscarlas y utilizarlas de manera rápida y sencilla, así como para poder gestionar las distintas versiones de cada documento para volver a ellas si es necesario.

El segundo aspecto hace referencia a que todos los formadores tengan una herramienta con capacidad de crear una amplia variedad de tipos de recursos digitales. En consecuencia, la búsqueda de soluciones de contenido deberá tener necesariamente un nuevo enfoque. El objetivo no es identificar las soluciones para expertos sino encontrar una solución que ofrezca el más alto nivel de resultados para cada una de las tipologías. Cuando tomamos esta decisión, estamos poniendo énfasis en la formación que en los recursos, y al mismo tiempo dando más importancia a la adaptabilidad del recurso que a su primera versión. Buscamos una visión a largo plazo más que sucumbir a la última novedad en la formación online.

Por último, es importante no olvidar los aspectos colaborativos que deben formar parte de una buena solución de digital learning. Todos los formadores, expertos, proveedores externos o cualquier persona involucrada en el proceso deben poder contactar con los demás y compartir notas y revisiones de los materiales.

Unir la formación online y la presencial

Hacer el salto al digital learning es también una manera de informatizar la formación presencial. Este cambio no debe limitarse al uso de presentaciones de diapositivas sino que debemos asegurarnos que incluimos en la formación presencial todo aquello que forma parte de la columna vertebral de la formación online. Por ejemplo, crear una planificación clara de las sesiones, tanto para el formador como para el alumno, desarrollar juegos interactivos atractivos y quizás usar herramientas de seguimiento. En general, implementar una solución de digital learning ayuda también a simplificar métodos, usar herramientas especializadas y acabar con la utilización de diferentes tecnologías sin una línea definida. Además, es importante mejorar la funcionalidad de los procesos de creación, gestión y difusión en lo que respecta a la formación online, presencial o blended.